Dios ha hecho mucho, pero también me ha enseñado mucho.
Es irreal pensar que han pasado cinco años desde que se plantó Hope Church. Han sido cinco años de:
- Ver oraciones contestadas
- Servir a nuestra comunidad
- Ver vidas transformadas
- Experimentar crecimiento y olas de gracia
- Ver cómo Jesús toma nuestras debilidades e insuficiencias y hace muchísimo más de lo que podríamos imaginar
- Servir lado a lado con una comunidad de personas.
Me conmueve hasta las lágrimas al pensar en todo lo que el Señor ha hecho a través de pasos de fe, algunos de los cuales fueron apenas un poco más grandes que los temores que se colaban. Dios ha hecho mucho, pero también me ha enseñado mucho.
1. Las Cosas Pequeñas Son las Cosas Grandes
Me encantan las metas al estilo de Dios. De esas que te hacen pensar: “¡Sólo el Señor puede hacer esto!”
Antes de plantar Hope Church, nuestra familia salía a caminar para soñar, orar y pensar en maneras estratégicas de llegar a la comunidad donde vivimos: una comunidad que es uno de los suburbios más diversos étnicamente del área metropolitana de Atlanta. Durante nuestra primera reunión del equipo base, hicimos una lista de cosas muy específicas por las que estábamos orando. En la parte superior era la de llegar a personas que estaban espiritualmente perdidas, seguido de necesidades específicas que teníamos, como un lugar para reunirnos, miembros para el equipo, líderes de adoración, instrumentos, oportunidades para servir a nuestra comunidad y fondos para llevar a cabo estas ideas. ¡Solo Dios puede hacer eso!
Recuerdo el día en que alguien donó un teclado para Hope Church, incluso antes de tener a alguien que pudiera tocarlo. Fue algo pequeño que resultó ser algo grande. ¡Habíamos orado por eso!
Nunca olvidaré el domingo en que alguien llegó a Hope Church después de ver nuestro sitio web. ¡Estábamos súper emocionados! Era algo pequeño que en realidad era algo grande. Habíamos orado por eso!
Chris y yo éramos las personas mayores de nuestro equipo base, y pasábamos mucho tiempo orando para que el Señor, de alguna manera, trajera personas mayores y más sabias que nosotros para que fueran parte del camino. Unas semanas después de empezar a reunirnos, unos amigos conocieron a una pareja de alrededor setenta y ochenta años de edad en un lugar local de desayunos, los invitaron a la iglesia y ellos fueron los primeros de muchos que llegarían a ser una parte vital de Hope Church. Era algo pequeño que resultó ser algo muy grande. ¡Habíamos orado por eso!
La tendencia en la plantación de iglesias es querer ver cosas grandes, y eso está bien. Pero lo que he aprendido es que las pequeñas cosas diarias son las cosas grandes porque son cosas de Dios. Las metas que sólo Dios puede alcanzar se logran mediante la acumulación de Su obra en las cosas pequeñas.
2. El Camino Requiere Dependencia y Determinación.
Hay algo especial en darle tu sí a Dios y ser parte de una nueva obra a través de la plantación de iglesias. Es emocionante, te pone nervioso, te humilla y te maravilla todo a la vez. Para que Hope Church tenga algún impacto del reino en nuestra comunidad, no sería por nuestra familia, nuestro equipo ni ninguna otra persona. Sería porque Dios haría una obra que sólo Él puede hacer. En la plantación de iglesias, a menudo ha habido más preguntas que respuestas. Este camino nos mantiene profundamente dependientes del Señor, y es algo hermoso. Si la gente llega, es porque Él los trae. Si las vidas cambian, es porque el poder del Espíritu Santo está obrando en ellos. Si tenemos más oportunidades de plantar iglesias, es porque Él está preparando el camino.
Hablamos mucho de depender del Señor en el contexto de plantar iglesias, y debemos hacerlo. Pero una cosa de la que no hablamos tanto es de la determinación que se necesita. Dependencia y determinación van de la mano. Hay una dependencia del Rey Jesús en cada paso del camino. También hay una determinación de hacer todo lo que Él nos llame a hacer. ¿Siempre es fácil? No. ¿Siempre vale la pena? Absolutamente.
Cuando Dios nos llamó a plantar Hope Church, dijimos: “estamos completamente comprometidos”, y cinco años después, todavía lo estamos. Con la determinación de seguir a Jesucristo Rey y dependiendo de Él para guiar el camino, seguimos adelante como Iglesia para hacer discípulos de Jesucristo y enviarlos, juntos.
3. Es Una Misión Compartida.
Cuando Chris puso su sí para plantar una iglesia, nuestra familia también lo hizo. Cuando nuestra familia puso su sí, también lo hizo un equipo base de personas. Cuando el equipo base puso su sí, también lo hicieron otras iglesias, líderes de ministerios y amigos que apoyaron, oraron y dieron para ser parte de la misión juntos.
Dios nunca tuvo la intención de que recorriéramos este camino solos. Así como la iglesia primitiva se reunía, crecía y servía junta, nosotros también podemos hacerlo. El cuerpo de Cristo está formado por personas diferentes, con habilidades, dones y pasiones distintos que, juntos, podemos usar para exaltar a Jesús.
Los momentos más especiales de Hope Church han sido ver a nuestros hijos, que tenían apenas 3 y 4 años cuando comenzamos, involucrarse y tomar un rol en el liderazgo y el servicio, ver a equipos misioneros venir y servir a nuestro lado, y tener personas que creen en lo que Dios está haciendo en nuestra comunidad y más allá, que oran por ello y lo apoyan.
Cada persona puede participar en la plantación de iglesias: orando, apoyando, enviando y yendo. Es una misión compartida.
4. Dar, Perder y Ganar Son Cosas Que Debemos Esperar.
La plantación de iglesias es una aventura en la que todos debemos involucrarnos. Hay recursos y personas limitados, pero necesidades ilimitadas por suplir, lugares donde servir y cosas que hacer. El lema se convierte en “lo que sea necesario” mientras los equipos de plantación de iglesias buscan ver personas, suplir necesidades, invertir en otros y, en última instancia, compartir la esperanza del Evangelio. Esto fue cierto en los primeros días de Hope Church, y todavía lo es hoy.
Durante los últimos cinco años, todos hemos aprendido mucho acerca de servir y dar, no solo de nuestro tiempo, dones y recursos, sino también de nuestras propias vidas. Después de todo, ¿acaso no hizo eso Jesús? “Porque ni aun el Hijo del Hombre vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos” (Marcos 10:45).
Hay un gozo tan grande en hacer lo que sea necesario para señalar a las personas a Jesús, pero siempre habrá pérdida en el proceso. Plantar una iglesia significa dejar un lugar que amas para comenzar una nueva obra. Significa invertir en personas que quizás se vayan. Significa levantar y enviar personas para continuar la misión en otros lugares. La pérdida no es algo malo, pero puede ser difícil, y está bien que así sea. Es algo que debemos esperar.
En medio de dar y perder, está la bendición increíble de ganar. No me refiero a ganar de una manera materialista, sino de una manera eterna. No hay nada más gratificante que ver oraciones contestadas, necesidades suplidas, personas viviendo en mision y vidas cambiadas. De esto es lo que se ha tratado plantar Hope Church. Nos podemos reunir como iglesia, adorar como iglesia y estudiar la Palabra como iglesia, pero luego podemos ir y ser la iglesia en nuestra comunidad. Que honor y privilegio es derramar nuestra vida por el Evangelio. Vale la pena.
5. Lo Más Divertido Es Ver a Jesús Hacer lo Que Solo Él Puede Hacer.
Desde el primer día de la plantación de iglesias, hemos visto a Jesús obrar en los detalles.
Antes mencioné esos paseos familiares donde Chris y yo soñábamos, orábamos y pensábamos de maneras de llegar a nuestra diversa comunidad. Pues bien, al mismo tiempo, Dios tenía a personas alrededor del mundo orando, y nosotros ni siquiera lo sabíamos.
Dos años después de plantar Hope Church, el Señor proveyó un lugar permanente para reunirnos. Mientras llevábamos nuestras cosas al edificio, un señor de la India entró, se sentó en la última banca del santuario y comenzó a orar. Nos presentamos y descubrimos que él y su esposa habían ayudado a que su hija adulta y su nieta se mudaran a la zona. Él había encontrado el edificio de la iglesia por internet desde la India, sabiendo que estaría a poca distancia caminando del apartamento de ellas. Una vez que llegaron a la comunidad, él caminó hasta la iglesia, pero no encontró a nadie allí. Entonces empezó a sentarse en los escalones de la entrada y a orar todos los días para que el Señor comenzara una nueva obra en ese edificio y en esa comunidad. Entonces el Señor abrió las puertas para que Hope Church comenzara a reunirse allí. ¡Qué respuesta a sus oraciones y a las nuestras! ¡Solo Jesús puede hacer algo así! Esta es solo una historia de cientos que podría compartir con ustedes. Desde el comienzo de Hope Church hasta hoy, nos hemos aferrado firmemente a las solapas de Jesús mientras Él prepara el camino, y ha sido la aventura más divertida.
Al reflexionar sobre estas lecciones que he aprendido al ser parte de la plantación de Hope Church, no puedo evitar sentirme maravillada. Tampoco puedo evitar pensar que estas mismas lecciones son verdaderas fuera del contexto de la plantación de iglesias. Son verdaderas para todos ustedes que lideran o sirven en una iglesia local; más importante aún, son verdaderas para cualquier seguidor de Jesús que le diga sí a Dios y ponga su vida al servicio del Evangelio. Al caminar de cerca con Él, las cosas pequeñas son las cosas grandes; el camino requiere dependencia y determinación; es una misión compartida; darás, perderás y ganarás en el camino; y lo más divertido es ver a Jesús hacer lo que sólo Él puede hacer. Estoy muy agradecida de que Dios no necesite a ninguno de nosotros y, aun así, Él elija usarnos. Dondequiera que te haya puesto, prepárate y dispónte a conocer a Jesús y a hacer todo lo necesario para darlo a conocer.
Published septiembre 23, 2026